Supongo que el que más o el que menos ya habrá oído hablar del famoso canon digital que el ministerio de industria y el de cultura, de la mano de la SGAE, han aprobado en el Congreso de los DIputados.
Esta medida, aplaudida por unos y abucheada por otros, pretende compensar a los "artistas" gravando todos aquellos soportes que sean susceptibles de contener música o películas. No nos engañemos, son todos los soportes que actualmente utilizamos en nuestro día a día: CD´s, DVD´s, Memorias Físicas, Ordenadores Portátiñes, Teléfonos Móviles e incluso, Cámaras de Fotos Digitales.
Es decir, que desde el 1 de Enero, cuando nos acercamos al centro comercial de turno a comprar una cámara de fotos para hacer el reportaje de la comunión de mi sobrino, pagamos a la SGAE 3 euritos en concepto de canon. ¡Qué barbarie!
Es la ley del "por si acaso" como decía acertadamente un diputado de la cámara baja, es decir, que por si acaso voy a utilizar mi teléfono móvil, mi cámara de fotos, o un maldito cd para almacenar música con derechos de manera ilegal, le doy un dinerito al amigo Ramoncín, que por lo que parece, no vive sólo de sus "litros de alcohol".
Porque esa es otra, ¿por qué no es la administración pública la que gestiona los ingresos de esta nueva normativa? Porque gracias a esta medida, la Sociedad General de Autores se embolsará aproximadamente 110 millones de euros en concepto de canon, que aún no se sabe cómo será distribuido entre los artistas-autores.
Por poner un ejemplo, pagaremos 3,40€ de canon por una grabadora de DVD, 3,16€ por un MP3 y 7,95€ por una impresora multifunción. Y ahora dígame usted amigo Teddy Bautista: ¿Me devolverá usted el dinero de los DVD´s que tendré que utilizar de aquí a final de curso para entregarle las prácticas a Emilio Egea?
Si nos descuidamos, la SGAE nos cobrará un canon por el mero hecho de estudiar en una escuela de comunicación audiovisual.
Ricardo Cañadas
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