domingo, 1 de abril de 2012

A ésta es

Ya ha llegado el que, sin duda, es el Domingo más grande del año. Y digo el más grande sin temor a ser exagerado. Ni muchísimo menos. El Domingo de Ramos es el más grande. Lo digo a boca llena. Sin titubeos. Es diferente. El ambiente de este día te envuelve desde que amanece. Las calles tienen el sabor añejo de lo conocido, pero con la admiración de lo novedoso. Experiencias particulares que ofrecen muchas Semanas Santas vividas desde diferentes perspectivas.

Siempre he pensado que los pequeños detalles son los que hacen grandes a las cosas.  Todos los años, desde que los teléfonos móviles ocupan nuestras vidas, tengo la costumbre de mandar un mensaje a mi tío, mis padres y mis mejores amigos cuando llega el Domingo de Ramos. Es un mensaje que escribo y repaso varias veces, pensando cada palabra que hay en él para poder llegar a lo más profundo de sus sentimientos y, a la vez, transmitir los nervios que habitan mi estómago en ese momento. A su vez, también espero que ellos hagan lo mismo haciendo que la sensación sea, francamente, maravillosa.

Lo que empezó como una anécdota más se ha convertido, con el paso de los años, en mi particular "A Esta es" de la Semana Santa. Es un momento de intimidad mutua con la gente que más quiero. Es un instante de sentimientos encontrados con las personas más importantes de mi vida. Sin ese detalle muchas cosas no tienen sentido. 

No tendría sentido una Semana Santa sin darle un abrazo emocionado a mi tío, mi hermano mayor, mi sangre. El que me hizo cofrade. El que siempre está. El que me enseñó que al Señor de la Cena se le reza racheando los piés.

No tendría sentido esperar la cuaresma todo el año si el Lunes Santo no puedo Orar en Santiago, con un pellizco de Amargura. Bendita calle que me diera en su día los mejores amigos que la vida puede regalar. Y que, más tarde, en un Campanario de pasión fraguara la amistad con el más Grande de todos, de estatura, y de corazón. Porque sé que siempre hay un rincón en la cuna de tu costal para que vaya contigo debajo del Huerto, Rafa.

No merecería la pena sin que amaneciera el Martes Santo y estuviera ella. La que nunca falla. La que siempre prepara la ropa de su niño costalero. La que me da fuerza y apoyo siempre. Mi madre. Porque tú eres la llama de la pasión de ser cofrade, que nunca se apaga. 

No valdría de nada escuchar cornetas y tambores si no pudiera disfrutarlas con mi Hermano. El del corazón eterno. Nobleza. Casta. Con el que me río y lloro. Con el que sufro y me emociono. Mi Pableras, que es capaz de todo por un amigo, sin dudar.

No tendrían sentido tantas noches en la Casa de Hermandad sin gente como Nacho, con sus "levantás" con fuelle y su enorme corazón, Quino y Angu León, Marpi, Raúl, Chino, Carlos Chicote y Antonio Uroz, que conforman ese maravilloso grupo de "sastres". Sin gente como Chiky o Carlos Cigala, amigos de verdad que han sido capaces de meterse en esta locura cofrade.

No serviría de nada saber los nombres de tantas y tantas marchas si no recordara que no se es costalero hasta que no se hace en Silencio. Porque mi Padre me enseño el respeto y la devoción al Señor de la Misericordia. El que le salvó la vida. El crucificado que hace enmudecer a Granada cada Jueves Santo y al que siempre tendré que agradecer que mi Padre siga entre nosotros.

Como decía antes, los pequeños detalles son los que hacen grandes a las cosas. Mi Semana Santa es grande gracias a los momentos que vosotros hacéis irrepetibles. Por eso, un año más, al llegar el Domingo de Ramos, os dejo mi mensaje para que todos juntos podamos decir A ESTA ES.

1 comentario:

Maria Jose Fajardo dijo...

Siempre esperado y siempre me llega al lo mas profundo del alma.
No hay nada mas hermoso que leer esto con el estomago vacio y los sueños todavia calentitos.No seria Domingo de Ramos sin "nuestra" A Esta Es.No lo olvides.Necesito tus palabras. Ya si es Semana Santa.
Te quiero