miércoles, 18 de agosto de 2010

Carta a un amigo...

Amigo. Cómo puede una palabra tan corta significar tanto. Sin duda lo más importante de esta vida son los amigos. Pero de los de verdad. Como dice la letra de una sevillana que hace poco me enseñó un buen AMIGO "Para tomar cuatro copas amigos tengo un montón, de los de golpe en la espalda, de los que dan la razón. Pero amigos que te entreguen el corazón con un abrazo sincero..." Amigos así poquitos, señores, poquitos.

Siempre he pensado que soy un hombre con suerte. Dicen que hay personas que nacen con estrella, y considero que mi estrella abarca todos los rincones de mi vida. Soy muy afortunado. Y lo puedo decir incluso con mayúsculas. Tengo suerte, lo sé.

Pero no tengo suerte por ser granadino, ni español, por tener trabajo o conocer el amor. No tengo suerte por mi altura, mi imagen o mi "guapura". Ni siquiera por mis risas y mis encantos. Si por algo tengo suerte en esta vida es por tener verdaderos, auténticos y únicos AMIGOS.

Y hoy, me toca agradecerlo públicamente. A esos que siempre están. Los que con una mirada me entienden. Los que saben llevarme la contraria cuando no tengo razón y los que admiten sus errores de buena intención. Los que aguantan mis putadas, y comparten mi pasión. A esos amigos que nunca fallan, amigos de verdad de los que llevan mi testigo y me regalan su ilusión. Amigos de los de "te acuerdas cuando" o de que te encojen el estómago si hay una discusión. Amigos con los que ríes, lloras, cantas y bailas. Amigos de los que siempre se llevan en el corazón.

Hoy toca agradecerte, AMIGO MÍO, todo lo que haces para que mi vida sea más feliz. Nunca podré devolverte todo lo que haces por mí. Sinceramente GRACIAS.

sábado, 14 de agosto de 2010

En mi particular búsqueda de la felicidad

Todo lo que uno desea en esta vida en ser feliz. No importa lo que tengas, ni lo que necesites. Nuestra búsqueda de la felicidad empieza en el día a día. En cumplir nuestras metas que previamente hemos marcado como únicas e ir transformándolas a nuestro antojo.

Hoy puedo decir que lo soy a medias. Me atormento con el futuro, viviendo del pasado y respirando del presente.

Mi filosofía de vida me ha hecho ver que no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Pero a veces necesitamos algo que nos llene la vida de esperanza e ilusión. O más bien... a Alguien.

Necesitamos la magia de una persona que nos impulse hacia adelante, que nos mire a los ojos y nos hable tan sólo con su mirada. Esa persona en la que no puedes dejar de pensar, la que te quita el sueño (literalmente), la que te hace agarrar el teléfono para mirar si hay noticias suyas. Esa persona que sólo llega una vez, y por la que darías la vida para evitar perderla.

La distancia de esa persona te asfixia, no te deja vivir. Porque ella te da el aire, te hace diferente. Estar con ella es rozar la gloria, porque completa tu vida.

En mi particular búsqueda de la felicidad puedo afirmar que echo de menos las maravillosas sensaciones del amor de verdad. El del día a día. Del amor que te atrapa la vida en un mar de delicadas sensaciones.

¡Quién pudiera volver a empezar! Volver a vivir tantas experiencias como si fueran completamente nuevas. Descubrir el amor contigo, acariciarte y besarte de nuevo con la inocencia de la primera vez, con la dulzura del te quiero entre tus sábanas. Volver a conocer tantos lugares contigo, como si todos fueran desconocidos. Darte la mano y saber que no será la última vez que la roce. Mirarte a los ojos y seguir viendo el brillo de los míos. Sentir que me necesitas tanto como te necesito yo a ti.

En mi particular búsqueda de la felicidad no quiero un último beso, quiero el primero una y otra vez.