Qué decir. Las palabras tienen poco peso para describir ciertas cosas. Los calificativos y agradecimientos se quedan cortos. Les cuento por qué.
Ayer celebré mi 25 cumpleaños (que oficialmente será efectivo el próximo Martes) y tuve la gran suerte de compartirlo con la gente que quiero. No estuvieron todos los que son, pero si son todos los que estuvieron. Hubo algunas bajas respecto a otros años, pero que seguro que volverán en ocasiones venideras.
Gracias, a los que iban a venir y no lo hicieron, porque así le dieron más valor aún a los asistentes. Gracias, por una parte a mis chicos de la Vieja Escuela, de la Reserva. Oscar (y Elena), David, Poeta y Chiqui. Porque siempre están y siempre estamos. A mi Mariquilla Santos, por ser tan especial y tan dulce. A Dayana: Qué te voy a decir que no sepas rubia. A Manolillo, que "blondie" eres jeje. A José Luis y Loli, porque tengo mucha suerte de tenerlos como vecinos. A Rafa, Fran y Nuria, porque todo esto no sería igual sin vosotros. A mis abuelos, que a pesar de sus dolencias están siempre conmigo. A Juan y Merche, que demuestran día a día que la familia no sólo son aquellos que tienen tu misma sangre. A mi tío Richard (y Belén), mi hermano mayor: siempre estás, y siempre estaremos. Te quiero. A Álex y Pablo, mis hermanos, simplemente ellos, que son mi apoyo en las duras y las maduras. Por supuesto, a mis padres, que me ayudan siempre, siempre y siempre. GRACIAS.
Gracias a todos, porque me siento muy orgulloso de teneros como amigos y porque vuestra amistad es sincera. Me hacéis muy feliz.
Sinceramente, os quiero.