lunes, 25 de abril de 2011

Resurrección

Ya se acabó. Pasó la Semana Santa y apenas nos dimos cuenta. Ya se acabó la cuaresma y los ensayos, las noches de desmayo cuando las ganas le pueden a la tibieza. Ya terminó nuestro rezo.

Acabó la Semana Santa que me devolvió las ganas, la ilusión y la esperanza de un nuevo amanecer siempre y siempre a tu vera. Acabó sin darnos cuenta, cuando aún esperábamos el llamador, cuando un único muñidor nos rogaba silencio y cuando la saeta entonaba el quejío con un nuevo lamento.

Terminó la chicotá, el incienso y la plegaria. Terminó la marcha cuando menos lo esperaba. Se me ha ido la Semana Santa que tanto necesitaba.

Tuve la suerte de ser el faldón de tu costero, la mano que cada momento encendía tu candelero. Fui tu techo de palio, tu racheo y tu Cirineo. Mi faja, mi costal y el momento que más deseo. He sido la corneta, el tambor y tu llamaor. Tu tarjeta de sitio y tu relevo. La levantá al cielo, tu incienso y el palo cuando más te quiero.

Has sido Cristo, mi medalla y el bordado de tu saya. Tu cruz y mi primera caída. Me has envenenado con tu mecía y la cadencia de tu caminar. Me has llenado la vida, de ilusión mi nuevo día, y de espera para volver a ver tu sombra reflejada en la recogía.

Has sido Madre, mi arpillera. La nueva luz de la primavera. La bambalina al viento, el varal y la peana que llevo dentro. Has sido la dulzura renovada, la delicadeza y el arte.

Has sido Realejo, el portento. El aire nuevo que quiero dentro. El arte y el señorío. El "ole" y el momento más sentío. Has sido Realejo las ganas, Santo Domingo por la mañana, y un facundillo que nos sigue dejando con más ganas.

Terminó la Semana Santa, la que me gusta, la de Granada. Terminó la que me llena, la que me hace seguirte, con la que camino sobre los pies y a costero. De salida y al regreso. Terminó anunciando que Cristo vuelve a vivir en mi de nuevo.

Amanece un nuevo día, y yo quiero volver al Realejo.

"AHÍ QUEÓ"

martes, 19 de abril de 2011

Porque el Realejo lo ha querido... hoy es Martes Santo

Ha llegado la hora. Algunos no me creían cuando el año pasado, siendo Miércoles Santo, dije que este año quería sacar la Cañilla. Esa promesa se hizo extensiva a mi tío Richard y a mi buen Hermano Pableras.

La Caña me ha devuelto la ilusión por los pasos. Su ambiente, su gente y su buen hacer han conseguido que lleve dentro de nuevo a ese niño que inició sus pasos cofrades en el Zaidín, y se hizo costalero en el Realejo.

Qué grande es ser costalero! Es ser cofrade de verdad. Emociones compartidas en el palo, con tu gente, con un ambiente inmejorable. Qué grande es ser costalero y saber que debajo del Señor van otras 39 almas rezando con sus pies. Y más grande es saber que tu gente va también contigo.

Hoy vienen conmigo muchos. Mi Nachete. La derecha alante. El patero de lujo. El hombre grande, que es también pureza y pasión. Mi Pableras, mi hermano, más que de sangre, el que siempre está, y que lo quiero con locura. Mi Raúl, que me ha contagiado esa locura de ser de la Caña, gracias!. Mi tío, mi hermano mayor, el que me espera el Domingo de Ramos, que llegará, y que hoy, se junta por primera vez conmigo bajo los pasos. Qué grande será este Martes Santo Hermano.

Conmigo esta tarde vendrán más. Dentro de mi corazón. Mi Rafita, mi grandón. Ese que se metió bajo los palos y se envenenó para siempre del rechear. Que se ha grabado a fuego el son de las Cornetas. Ese que hace kilómetros para venir a una mudá. Ese que es el alfiler, y que todo lo que tiene de Grande, lo tiene de corazón. Bien sé, chiquitín, que empujarás hoy desde mi costal negro.

También vendrán mis padres, mi aliento y mi fuerza. Que serán los pies que me guíen al salir del Barrio. Y a la vuelta tendré a toda la gente que quiero más presente que nunca.

En el Realejo Humildad, siempre al Cielo. Ha llegado el momento, y ha llegado porque Él lo ha querido. Gracias Señor!

domingo, 17 de abril de 2011

Es Domingo de Ramos...

Hoy es Domingo de Ramos, pero no me lo ha dicho el calendario. Simplemente lo sé, lo siento y lo presiento.

Es Domingo de Ramos y no me lo ha dicho la mañana. Ni el sol que lo alumbra, que hoy brilla más que nunca. No me lo ha dicho tan siquiera el despertar, el tormento o la calma. No me lo han dicho mi costal, mi faja o mi medalla.

Sé que es Domingo de Ramos, porque el corazón ya ha contestado a una llamá. La llamá de aquellos que han sido, son y siguen siendo mi Domingo de Ramos. Aquellos que me tiran de la ropa todo el año, que me echan una mano debajo del palo cuando los problemas aparecen y, por supuesto, aquellos que me acompañan cuando le caben "tres zancás y dos mecías".

Hoy es Domingo de Ramos y me lo dice mi corazón, que sueña enamorado de la cuaresma, y que se ha vuelto ilusionar con este maravilloso momento de emoción.

Hoy es Domingo de Ramos porque me acuerdo de los que no están. De aquellos que compartían conmigo su momento más cercano al anunciar que la "Pollinica" salía en media hora. Y de los que, gracias a Dios, siguen estando. Es Domingo de Ramos porque me acuerdo de mi Padre, el que me fajó por primera vez, pasó catedral agarrado de mi mano y la salud lo sacó debajo de los palos antes de que su corazón quisiera. Me acuerdo sabiendo que sigue a mi lado, y que año tras año llenará las bullas hasta que en el cielo necesiten algún Cirineo. Me acuerdo de mi Padre, que coronó de Amarguras mis ensayos, que me hizo costalero ante mis fallos. Me acuerdo de mi Padre, porque noche tras noche, me hizo cofrade en un Campanario.

Es Domingo de Ramos, porque me acuerdo de mi Madre. La que todos los años tiene listo mi uniforme. Ya sean costales, fajas y zapatillas, o traje, micrófono y zapatos. Ella siempre sabe hacerlo. Y de esa manera tan importante, me ha enseñado la Humildad, el respeto y el trabajo. Me acuerdo de mi Madre, porque es la templanza, el cariño y la cercanía; y la voz de cada día, la que me reza y me llora, la que me entiende y me espera. Me acuerdo de mi Madre porque nunca habrá mantilla que pueda mecerse en su pelo más grande que el amor con la que yo la quiero.

Me acuerdo de mi tío, mi hermano. Aquel que me enseñó lo que significa Realejo. Al que aún le debo un Domingo como éste. El que siempre está. El que calla pero habla, el que mira y escucha. Bulería en San Román y Consuelo Gitano. Mi tío es La Saeta y la emoción. El que por primera vez me hiciera hermano de esta devoción. Redención. Mi tío es el arte, el cariño y el corazón.

Es Domingo de Ramos porque me acuerdo de Rafa, Pablo y Nacho. De Quino, Angu, Raúl y todos los locos que he conocido en esta maravilla.

Es Domingo de Ramos porque la ilusión se alberga dentro como uno de sus clavos. La alegría llena mi sentir y las mariposas vuelan en mi barriga, porque vuelvo a estar enamorado de la pasión.

Es Domingo de Ramos, porque lo dice mi mente a son de corneta y oración. Es Domingo de Ramos, Señor. Gracias de nuevo por dejar que te rece desde mi corazón.

¡A ESTA ES!

martes, 5 de abril de 2011

Esa sensación maravillosa

La Primavera ha vuelto a nacer en mí. Por suerte, ha vuelto a pasar. Ya se fueron las sombras de aquel nefasto 2010. De aquella cuaresma en la que estaba perdido. Se fueron la desidia y la desgana. La semillita de la felicidad ha vuelto a aflorar.

Digo esto escuchando el CD "Llegó como llega siempre, y Sevilla lo esperaba" de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes. Y no os imagináis lo que significa para mi. Es volver a ser quien era. A ser aquel que estaba nervioso desde el Miércoles de Ceniza. Volver a sentir en la barriga esa sensación que sólo conocen los cofrades de verdad. Ese "gusanillo" que te hace sonreír cuando te cruzas un coche que lleva el último CD de "Triana" o el que te hace decir "vaya trasera de lujo" cuando ves un culo espectacular.

Vuelvo a ser aquel que involucraba a su entorno en esta locura maravillosa de sentirse costalero. Aquel que iba mandando los cambios de las marchas en el coche antes de entrar a trabajar (Te acuerdas Rafita?). Aquel que disfrutó de momentos inolvidables en el Campanario, que hacía del Realejo su barrio. Vuelvo a ser el que también tuvo la suerte de contarle esas sensaciones a los espectadores a través de un micro.


Hoy es el momento de darle gracias a Dios, y a su Madre. Gracias por darme la oportunidad de volver a teneros cerca. Este año, esperaré el Martes Santo con más ganas que nunca, y el Lunes Santo, y el Domingo de Ramos... Espero ansioso ese momento en que el martillo suene, y sepa que debajo de "la Caña" va mi gente. Mi tío, mi Pableras, mi Nachete, mi Raúl... Sólo me falta uno, pero si esta semilla es la verdadera, en el 2012 nos encontraremos, cuenta con ello.


Utilizaré una frase que me dejó marcado hace mucho tiempo. Es de mi buen amigo "Alvarito" Barea. La escribió en "La Cofradiera" en hace algunas cuaresmas. "Suenan Zapatillas Racheás... Llega la Primavera". En este caso, mi corazón late al son de esas zapatillas, haciendo que la Primavera esté de nuevo dentro de mi.

A ESTA ES.