viernes, 12 de marzo de 2010

Somos iguales

No hay un porqué. A veces simplemente te paras ante el papel y te salen las palabras, las ganas de escribir. Empiezas y las oraciones te salen solas. Determinantes, nombres, sustantivos, verbos, adjetivos,... todos salen de la cabeza de una manera inmediata transmitiendo a nuestros dedos un cúmulo de sentimientos que surcan el espacio como una flecha volando hacia la diana.

Parece que me está gustando lo de escribir a horas de gamberro. No son horas. Cualquier cosa que diga en estos momentos podrá ser utilizada en mi contra, pero a pesar de ello no me voy a callar. De hecho, gritaré aún más fuerte.

Hoy me toca gritar de rabia y plantearme "por qués". No entiendo muchas situaciones y actitudes que desarrollamos en nuestro día a día. Somos xenófobos por naturaleza ante la inquietante moda. Miramos por encima del hombro a aquel que no se viste como nosotros o que difiere de nuestro parecer. Tachamos de loco al que opina distinto, o de poco entendido si nos creemos expertos en cierta materia.

Somos imbéciles. No valoramos lo que tenemos. No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que un buen día amanece antes de la hora esperada y perdemos lo que teníamos abandonado en un rincón de la casa. Dejamos de lado cosas que se nos dan como imprescindibles en una vida regalada que muchos desprecian por el simple hecho de que se les ha otorgado gratis.

Espero tener la fortuna de ser agradecido. Así valoraré a aquellos que no me juzgan por cómo visto, confiaré en aquellos que no me miran mal porque llevo barba y pelo largo, daré todo lo que tengo a aquellos que me quieren por lo que soy y no por lo que aparento ser, me entregaré a los que aprecian el valor del cariño y el amor sincero.

Quiero aprender a sentir de verdad, por dentro, sin adornos,... sin que nadie crea en la belleza externa, quiero mirar a los ojos y volver a nacer, como tantas veces lo he hecho...

Quizá algún día siga escribiendo... quizá algún día os cuente tantas cosas

Ricardo Cañadas

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